¡Te lo lavas! Duchas anales, el preámbulo a la gloria

Actualizado: 4 de oct de 2019


El sexo anal para algunos es impensable pero la gran mayoría de las veces no tiene que ver con lo “pervertido” que pueda parecer, más bien es que nos da pena que en nuestro ano queden restos de popó y eso es más que entendible, enchocolatar el sable (o en su defecto el dedo) es un miedo que nos da a todos. Conscientes de esta preocupación, algún ingeniero industrial con la fantasía de penetrar unas sabrosas nalgas inventó el ENEMA o lo que se conoce como ducha anal, para limpiar la fábrica de churros.


El proceso puede llevar de 15 a 30 minutos y varía de acuerdo al tipo de ENEMA, ambos te avientan “pinol para cola” (mentira hay sustancias especiales) de a chorritos. Hay de bolsita y de bolita.


El de bolita o bulbo es pequeño y más práctico; el de bolsita es más para los oldschool, un tanto más estorboso y trae su cubetita y suero, suele ser más económico.


Las sustancias que entrarán por el “sin esquinas” pueden ser desde medicamentos, desparasitantes, antisépticos, laxantes, hasta líquidos con nutrientes, líquidos para hidratación y aceites; o bien una mezcolanza de todo.


Sea cual sea el propósito de lavar el anís, la manera de ocupar los enemas es la misma. Si el objetivo es la retención, es mejor aplicar después de una descarga (de popó), si andas estreñido el enema te ayudará a defecar. Recomendamos vaciar la vejiga antes de la aplicación con la finalidad de reducir el malestar relacionado con la presencia de líquido en el intestino.


En general, para los enemas de retención hay que utilizar cantidades menores de líquido a fin de que el recto no se sature y la persona pueda retenerlo sin sufrir malestares.

Puedes comprar una bolsa de enema utiliza un líquido preparado en casa, mientras que la bolita es una sustancia predeterminada.


Sugerimos poner un paño de plástico debajo del área donde te recostarás en caso de que liberes el líquido de manera inadvertida antes de llegar al baño.


En caso de usar bolsita y la has utilizado con anterioridad, es necesario que la limpies con agua jabonosa caliente, nunca la compartas con otra persona aún cuando la hayas lavado.

Una vez que esté llena, sujétala con el extremo de la manguera hacia abajo y abre la abrazadera por un momento para permitir que el líquido deje salir cualquier burbuja de aire presente en la manguera con la finalidad de que no entre aire que pueda provocar cólicos. Posteriormente, cierra la abrazadera.


Es mejor asegurar la bolsita y fjarla a una altura considerable, lo ideal es que nadie tenga que sostenerla ya que la aplicación del líquido con esta técnica depende de la gravedad, y el movimiento constante la complica.


Lubrica el extremo del tubo con un gel lubricante para que la introducción sea más sencilla. Mide y marca una distancia de 10 cm en el tubo para que te asegures de no introducirlo a una mayor profundidad y lastimarte.


Recuéstate de lado izquierdo, con las rodillas flexionadas en dirección hacia el pecho. Esto cambiará la posición de la parte inferior del colon para que pueda recibir una mayor cantidad de líquido desde el recto.


Introduce el tubo de enema y simultáneamente puja como si defecaras, ten cuidado de no lastimarte, si lo forzas y no puedes introducirlo, no sigas intentándolo y comunícate con un médico.


Si usas bolsita suelta la abrazadera para que el líquido comience a fluir. Si usas bolita presiona suavemente y apachurra la parte vacía de modo que el líquido no se regrese.


Espera a que todo el líquido ingrese en el recto. Si tienes estreñimiento, intenta permanecer recostado al menos unos minutos y hasta 1 hora antes de ir al baño; si el objetico es la retención y absorción, puedes permanecer recostado de lado izquierdo durante 10 minutos, ponerte boca arriba durante otros 10 minutos y luego girar hacia el lado derecho otros 10 más para hacer que el líquido se desplace por el colon mayor.


Ten en cuenta que puedes sufrir efectos secundarios. Cólicos y los gases podrían perdurar durante algunas horas. Si haces estas duchas con demasiada frecuencia podrías deshidratarte y sufrir un desequilibrio de electrolitos, afectar al corazón y a los riñones. En caso de reacciones como erupciones, picazón, hinchazón, mareos intensos consulta a un médico.

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